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La Parábola de los Talentos: ¿Y Tú Qué Piensas Hacer con los Tuyos?

La Parábola de los Talentos: ¿Y Tú Qué Piensas Hacer con los Tuyos?
Hoy te traigo una historia, se llama La Parábola de los Talentos y fue compartida por primera vez hace casi dos mil años, por Jesús. Seas religioso o no tanto da, esta historia te interesa.
[A pesar de que la palabra talento en esta historia hace referencia a una moneda que representa una gran suma de dinero, nada impide que extendamos su significado a cualquier otra esfera de la vida. Es interesante leer la historia utilizando el significado actual de la palabra talento (aptitud; capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación), el cual, de hecho, proviene de esta misma historia].
La historia dice así:

La Parábola de los Talentos

Porque el reino de los cielos será semejante a un hombre que al emprender un viaje largo, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos. Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos se fue, negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. De la misma manera, el que había recibido dos ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí he ganado otros cinco talentos”.
Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.
Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; he aquí he ganado otros dos talentos”.
Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.
Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo”.
Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no he sembrado y que recojo donde no he esparcido? Por lo tanto, debías haber puesto mi dinero en depósito con los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con intereses”.
Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos. Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Al siervo inútil echadlo a las tinieblas de afuera, donde habrá llanto y crujir de dientes”.
Mateo 25, 14-30

Reflexiones Morales

Esta historia no puede dejar indiferente a nadie. Su mensaje es demasiado evidente y poderoso como para no agitar conciencias.
Ahora es mi turno. Esta es una de las reflexiones que extraigo de su lectura.

¿Qué Haces con Tus Talentos?

Los talentos mencionados en la historia no sólo representan el dinero, o las cosas materiales, sino también las cualidades y la capacidad que todos llevamos dentro nuestro, es decir, nuestro potencial.
La vida no es justa. No todos empezamos con las mismas cartas. Unos nacen en la abundancia (5 talentos) y otros lo hacen en la escasez (1 talento). Pero en la vida, como en la parábola, lo importante no es lo que tenemos sino lo que hacemos con lo que tenemos.
¿Te has fijado que en la parábola se felicita por igual al que recibió cinco talentos (y los convirtió en diez) como al que recibió dos (y los convirtió en cuatro)? Esto es porque ambos hicieron todo lo que pudieron con lo que tenían disponible.
Seas una persona con muchos talentos o pocos es indiferente, lo importante es que los pongas a trabajar y saques de ellos lo máximo que tus posibilidades te permitan. Consigas lo que consigas estará bien, siempre y cuando hayas dado el 100% para conseguirlo.
En cambio, el que esconde sus talentos, por poco o muchos que estos sean, como dice la parábola, se le quitará lo poco que tenga y se le dará al que tiene en abundancia, y se le expulsará a las tinieblas donde encontrará llanto y crujir de dientes. Es duro, ¿pero alguien puede decir que esto no es así?
Quien silencia su potencial, no sólo menosprecia el valor de su existencia, sino que además se asegura una vida llena de frustraciones y sufrimiento.
La alternativa no es otra que superar el miedo que nos retiene para cumplir con nuestro potencial, para hacer lo que estamos llamados a hacer.
Sí, como dice la parábola, es el miedo lo que retuvo al tercer siervo de utilizar su talento, en este caso, el miedo a perder el dinero que le había dado su señor y a ser castigado por ello. Pero tener miedo no puede ser una excusa para mantenerse inactivo, esa es una actitud cobarde, de desidia y complacencia que terminará por pasar factura.
¿Qué habría pasado si alguno de los que invirtió el dinero hubiera terminado con pérdidas en vez de ganancias? No lo sabemos porque la historia no lo dice, pero según la interpretación que hago, lo condenable no es perder los talentos sino el no utilizarlos.
Conclusión: hemos de invertir los talentos que se nos han dado.

¿A Qué Aspiras en Tu Vida?

El otro día, hablando con unos conocidos, salió el tema de la mala situación del mercado laboral, de las largas horas que te hacen trabajar y de lo mal que pagan. De hecho, algunos trabajos pagan tan poco que ni siquiera es suficiente para cubrir las necesidades básicas de una persona.
Una de las personas dijo algo que me resultó chocante y que viene que ni pintado para lo que hoy hemos tratado aquí: “Yo, al empleador, le haría una lista con mis gastos básicos y le diría que me conformo con un sueldo que me permita cubrirlos”.
¡¿Cómo?! ¿Estamos de broma? ¿Una persona joven y con estudios hablando de esa manera? La ambición y la pasión le deberían rezumar por los cuatro costados y en cambio parece que se resigne a la esclavitud, a trabajar el resto de su vida por las migajas que otros dejan, a que estos otros decidan la vida que tiene que vivir, le guste o no.
A lo que yo respondí: “Pues yo aspiro al MÁXIMO, no me conformo con menos que el máximo que pueda conseguir de mi capacidad”.
En la vida la actitud lo es todo. Mientras uno dice “me conformo con lo mínimo” el otro dice “aspiro al máximo”; mientras uno esconde sus talentos el otro tiene unas ganas irrefrenables de mostrarlos al mundo, de nutrirlos y de dar cada día el 100% de sus posibilidades; uno no aprovecha a nadie, el otro aprovecha a todos.
El mundo necesita más inconformistas, más soñadores, más luchadores con la piel dura y la voluntad inquebrantable.Puedo comprender que alguien se resigne temporalmente a un trabajo sin futuro para cubrir sus necesidades, muchos lo hemos hecho, es ley de vida, pero nunca podemos dejar morir el fuego que llevamos dentro, al contrario, hay que alimentarlo todos los días para que queme las ataduras que nos retienen.
¿Y tú? ¿Eres un inconformista que lucha por superarse o un conformista que se complace con poco menos que nada? ¿Aspiras a tu máximo o te conformas con tu mínimo?
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Maria Suprun

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